El pasado 20 de agosto vivimos una jornada increíble junto a los chicos de La Araucanía y la Universidad de La Frontera. Y no es una exageración: aplicar la filosofía de Web3 y blockchain —descentralizar el conocimiento y llevarlo hasta los confines del mundo (literalmente)— hace que esta tecnología no solo crezca, sino que se empape de realidad.

El grupo que dio el primer paso: participantes de la primera sesión de Stellar Academy junto a la Universidad de La Frontera.
Stellar Academy es un programa para formar desarrolladores Web3 desde cero. Gracias al apoyo de Tellus Cooperative y del Instituto de Innovación y Emprendimiento de La Araucanía, están pasando las cosas que deberían pasar: llenar a la región de sueños y de visión frente a un mundo que crece exponencialmente en tecnología.
En este primer taller resolvimos una duda que casi todos nos hemos hecho alguna vez… ¿Qué es la web? Acá te dejo un resumen de lo que conversamos. Y de paso, si no pudiste venir, te pones al día y llegas con todo la próxima semana.
Primero: la web NO es lo mismo que internet
Aunque solemos usarlos como sinónimos, son cosas distintas. De hecho, internet existe desde unas dos décadas antes que la web.
Internet es la red física global: millones de computadoras conectadas entre sí. La web (World Wide Web) es solo uno de los sistemas que viajan sobre esa red: un conjunto de páginas y contenidos enlazados. Internet nació en los años 60; la web, en 1989. (Fuente: BBC Mundo)
Dicho de otra forma: internet es la carretera, y la web es uno de los vehículos que circulan por ella.
El hombre que cambió nuestra vida cotidiana (y que pocos conocen)
Su nombre es Tim Berners-Lee. Nació en Londres en 1955. Sus padres fueron pioneros de la computación —matemáticos que trabajaron en uno de los primeros computadores comerciales de la historia—, así que la vocación le venía de familia.
De niño le apasionaban los trenes, y ese hobby lo llevó a interesarse por la electrónica. Él mismo lo recuerda así:
Construí algunos aparatos electrónicos para controlar los trenes. Después, terminé interesándome más por la electrónica que por los trenes. Más tarde, cuando estaba en la universidad, fabriqué una computadora a partir de un televisor viejo.
Tras estudiar Física en la Universidad de Oxford, comenzó su carrera profesional en el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear.
Cómo nació la web
En el CERN, Tim detectó un problema: los investigadores manejaban montañas de documentos, pero compartirlos entre distintas computadoras era un dolor de cabeza. Quería que la comunicación y la colaboración fueran mucho más simples.
Su idea fue crear un sistema para compartir documentos en formato electrónico, accesibles desde cualquier computadora del CERN. Para lograrlo, inventó varias piezas que hoy siguen siendo la base de todo:
HTML (HyperText Markup Language): el lenguaje para escribir los documentos. Su gran ventaja es que permite la lectura no lineal, saltando de un texto a otro mediante enlaces (hipertexto).
El navegador (browser): un programa capaz de leer ese HTML y mostrarlo de forma legible en pantalla, permitiendo navegar entre documentos.
El servidor (server): la computadora de Tim, conectada a la red del CERN, que guardaba los documentos. Cualquiera que instalara el navegador podía conectarse a ese servidor y consultar su contenido.
Los clientes (clients): todas las computadoras que se conectaban al servidor.
A este sistema completo lo llamó World Wide Web, lo que hoy conocemos como "www".
De un solo sitio web a toda la web mundial
Hoy el panorama es otro: existen más de cien millones de servidores en el mundo, y cualquier persona puede arrendar espacio en uno para subir datos o crear su propio sitio.
El primer sitio web de la historia se publicó en 1991, y lo increíble es que todavía puedes visitarlo. Escribe info.cern.ch en tu navegador y compruébalo tú mismo.
Algunos hitos más de esta historia:
En 2009, Tim creó la World Wide Web Foundation, con el objetivo de convertir el acceso a internet en un derecho básico y un bien público.
En 2021, vendió el código fuente original de la World Wide Web como un NFT, por 5,4 millones de dólares.
Las bases que sentó Tim siguen firmes: hasta el día de hoy, toda la web se apoya en HTML. Con el tiempo se sumaron más lenguajes y funciones, y la web creció hasta convertirse en lo que conocemos. Pero todo partió del cerebro de esta gran persona.
Web1, Web2, Web3: ¿en qué se diferencian?
Acá viene lo interesante. La web que creó Tim es lo que hoy llamamos Web1. Y este programa, como decíamos al principio, busca formar desarrolladores Web3. Entonces… si existe una Web1 y una Web3, ¿cuál es la Web2?
Web1
La web de solo lectura. Era una web estática. Solo podíamos leer la información publicada, sin interactuar con ella. Algo así como un folleto o un flyer digital.
Web2
La web de la participación. Alrededor de 2004, con HTML5, JavaScript, los celulares, las redes sociales y la nube, los sitios estáticos evolucionaron hacia un modelo de participación y comunicación. De pronto, cada uno de nosotros podía convertirse en generador de contenido: publicar, comentar, reaccionar, enviar mensajes. Esa interacción es Web2.
Pero acá va una pregunta incómoda: ¿por qué nunca has tenido que pagar por usar una red social?
La respuesta es dura: si no ves el producto, el producto eres tú. Cuando usamos redes sociales y compartimos nuestros datos, esos datos tienen un valor que no vemos; y el "pago" que recibimos a cambio es, simplemente, poder usar la red. ¿Estamos realmente de acuerdo con ese trato?
Web3
La web de la propiedad. El internet del valor. Precisamente frente a las desventajas de la Web2 —la centralización, la vigilancia y la publicidad agresiva— nace el concepto de Web3: una nueva generación de web más abierta, inteligente y descentralizada, basada en blockchain, inteligencia artificial, modelos de lenguaje (LLM), la web semántica, y más.
Sus ventajas apuntan a un cambio de fondo:
Infraestructura y aplicaciones descentralizadas.
Las personas recuperan el control de sus propios datos.
Mayor disponibilidad y conectividad de la información.
Una navegación más eficiente y una experiencia personalizada.
En el fondo, la Web3 convierte a cada individuo en un centro de decisiones. Sus protocolos no solo permiten que controles tus datos, sino también quién aprovecha tu tiempo y tu información.
Y de eso, justamente, se trata este viaje que estamos empezando.
Nos vemos en la próxima sesión. Si te quedó alguna duda o quieres sumarte a Stellar Academy, inscríbete en el siguiente link.



