En blockchain todo se puede verificar. Esa fue la promesa que nos trajo a muchos hasta acá. Por eso el cierre de Orionx duele distinto. No es solo un exchange que baja la cortina. Es una empresa que usaba rieles transparentes y terminó pidiendo que le crean.
Orionx informó el 3 de septiembre el inicio de un proceso de cierre definitivo de sus operaciones. La decisión siguió a una auditoría forense que confirmó la salida de activos en custodia hacia billeteras no administradas por la compañía, por más de US$7 millones.
Los retiros quedaron temporalmente suspendidos. La empresa dice que su prioridad es devolver la mayor cantidad posible de activos de forma rápida, justa y ordenada. El aviso completo sigue publicado en su página de estado.

¿Qué pasó en Orionx?
La historia no parte en septiembre. Parte con una revisión interna.
Según La Tercera, el 15 de enero de 2025 Joel Vainstein asumió como gerente general en el marco de la adecuación a la Ley Fintec. Con él entró Thomas Mac Millan como Chief Operating Officer en marzo de 2025. Los primeros indicios del descalce habían aparecido en octubre de 2025.
El 27 de agosto Mac Millan detectó un descalce significativo entre los saldos que mostraban los sistemas internos y los activos realmente bajo custodia. A los querellados se les encargó investigar, porque tenían los accesos y permisos para levantar la información. Como no hubo avances, el directorio formó un comité ad hoc. Ese comité plasmó inconsistencias en un informe del 14 de noviembre de 2025.
Las conclusiones fueron cuestionadas por los señalados. Entonces se encargó una auditoría forense externa. Según la querella citada por La Tercera y el Diario Financiero, la reconciliación entre registros internos y lo verificable en cada blockchain mostró que los sistemas declaraban más de lo que existía en las direcciones bajo custodia, para cuatro activos (Bitcoin, Ether, Ripple y Polygon).
Los números que circulan son duros. Para Bitcoin la diferencia sería de US$3.933.950,65. Para Ethereum de US$2.286.474,58. Para XRP de US$762.016,60. Para Polygon de US$201,39. La querella habla de una pérdida aproximada de US$6.066.152 atribuible a los querellados. Conocedores de la auditoría de Deloitte citados por el Diario Financiero hablan de al menos US$6.982.643 y de un patrón sistemático, no de errores contables ni fallas técnicas.
La vía penal tiene dos frentes. Orionx presentó una denuncia ante el Ministerio Público y, el 2 de septiembre de 2026, una querella criminal por administración desleal contra dos socios fundadores, el exgerente general Roberto Zibert y el exgerente de tecnología Joaquín Díaz. Serán el Ministerio Público y los tribunales quienes determinen si hubo delitos y qué participación tuvo cada uno.
La querella describe operaciones entre 2018 y 2021 hacia cuentas en otras plataformas. Menciona una cuenta ligada a [email protected] con abonos y descuentos de bitcoins sin explicación, un movimiento de 70 bitcoins desde [email protected], 79 bitcoins hacia una cuenta desconocida (Orionx dice que nunca tuvo cuenta corporativa en Celsius), una cartera que habría recibido 187 ethereum, 4.146.643 USDT y 200.000 USDC, y una cuenta listada como Binance Joaco con más de US$1,5 millones en 14 transacciones.
Díaz reconoció ante el comité que esa cuenta era suya, según La Tercera. Todo esto es lo que la querella afirma. No es un fallo.
¿Por qué la CMF dice que esto no está bajo su supervisión?
En junio la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) rechazó siete solicitudes de inscripción en el Registro de Prestadores de Servicios Financieros, entre ellas la de Orionx. Según BioBío, faltaron documentos, estados financieros auditados y la garantía para proteger a clientes que exigen la Ley N°21.521 y la Norma de Carácter General N°502. Tras el rechazo se perdió la habilitación transitoria para operar.
El 4 de septiembre la presidenta de la CMF, Catherine Tornel, aclaró que Orionx no está bajo su perímetro y que no supervisa ningún plan de cierre. Orionx había dicho a La Tercera que el rechazo era formal y revertible. Dos meses después anunció el cierre.

Orionx no es un actor menor. Nació en Chile en 2017. En 2018, junto a Buda y CryptoMarket, demandó a varios bancos ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia por negarles cuentas corrientes. Perdió en el tribunal y en la Corte Suprema. En junio de 2025 Tether lideró su Serie A, según Cointelegraph.
Lo más ridículo es que esto debía saberse en cadena
Acá queda algo claro. No por usar blockchain hay descentralización. No por usar blockchain se reduce la posibilidad de evadir estafas, si esa información no es pública para quienes participan del sistema, en este caso con un exchange.
Con blockchain se debería saber desde ya cómo se movieron los fondos y quién lo hizo. Esa es la herramienta que supuestamente entrega verificación y verificabilidad. Y este era el caso donde debía brillar.
Una herramienta libre se puede usar para cuidar o para esconder. Juzgarla sin mirar el uso es igual de absurdo en los dos sentidos.
Hasta hoy ni siquiera muestran algún registro de los movimientos a sus usuarios. Reducir la discusión a créanme, me están difamando o en verdad lo que dicen que pasó no es lo que pasó, es vergonzoso. Una afirmación no tiene por qué ser verdad por repetirse.
Sostener algo entre varios que no es la empresa ni el Estado pide una cosa mínima (reglas visibles y verificación compartida). Sin eso, la custodia es una caja negra aunque corra sobre rieles transparentes.
Los acusados también tienen versión. En un correo a clientes, Joaquín Díaz y Roberto Zibert dicen que están en shock por la noticia y por la forma en que se comunicó.

Rechazan los cargos. Dicen que nunca actuaron contra sus clientes y que no existe certeza sobre el descuadre. Piden una investigación independiente con acceso total. La preocupación no reemplaza la prueba.
Por eso hay que tener ojo en quién uno confía. Si ni siquiera una institución como Orionx, con años en el ecosistema, es capaz de dar un buen ejemplo, su negligencia nos afecta a todos.

