En una clase de sustentabilidad medioambiental, Bastián Koh propuso que usar una cuenta bancaria o una tarjeta diera algo parecido a puntos de lealtad. La persona podría elegir a qué destinarlos: plantar un árbol o apoyar a una organización que limpiara los océanos.
El proyecto pedía reducir una externalidad negativa. Él imaginó una decisión que pudiera tomar quien usaba la cuenta, a partir de una actividad tan cotidiana como pagar.
«Ahí había una idea que después siguió acompañándome: como consumidores podemos, hasta cierto punto, “votar con nuestro dinero”, pero eso no es suficiente. Si queremos que ese voto tenga realmente peso, necesitamos organizarnos, construir cosas nuevas y experimentar con modelos alternativos, para que nuestras decisiones no terminen simplemente absorbidas por organizaciones gigantes».

Quien hoy conoce a Bastián por Tellus o por su trabajo en Stellar puede reconocer esa preocupación en sus proyectos. Él la sitúa también en su trabajo anterior con organizaciones sin fines de lucro, en asuntos de inmigración, equidad política y desarrollo sustentable.
Participó en campañas que apoyaban legislación y representantes comprometidos con el medio ambiente y el acceso a áreas verdes.
Llegar solo y encontrar dónde participar
«Yo me fui de Chile a los 18 años y llegué solo a Estados Unidos», cuenta. Allí experimentó las dificultades de acceder a servicios financieros inclusivos; las remesas y la posibilidad de ayudar a su familia se cruzaban con lo que estudiaba y con las organizaciones en las que trabajaba.
Cuando explica por qué fundó Tellus, reúne esas experiencias: inmigración, medio ambiente y sistemas económicos capaces de producir un impacto local y global.
«Tellus nace, en gran parte, de esa intersección».
Conoció cripto como inversionista y había tenido contacto con Bitcoin y Ethereum. En Stellar le llamó la atención la comunidad y el espacio que encontraba para intervenir en ella.
«Los builders tenían una capacidad real de participar, proponer cosas y transformar la comunidad de acuerdo con su propia visión».
Eso conectaba con sus intereses en gobernanza, organización civil y modelos económicos. Le interesaba experimentar con formas de organización que pudieran servir fuera de cripto, especialmente en Iberoamérica.
Bastián describe hoy a Tellus Cooperative como una fundación basada en Estados Unidos, dedicada a acercar recursos y oportunidades globales a comunidades locales. Cuando habla de las decisiones difíciles, dice que intentan tomarlas como equipo y buscan formas de hacerlas más democráticas.
«Y cuando realmente hay que tomar una decisión compleja, intento volver a una pregunta bastante sencilla: ¿qué opción nos permite generar la mayor cantidad de bien posible con los recursos que tenemos?»
Diseñar mirando a quien usa la herramienta
En Passport, esa búsqueda pasa por decisiones pequeñas que pueden dejar a alguien dentro o fuera de una actividad. Bastián lo pensó para estudiantes, personas que quieren cambiar de carrera o quienes llegan por primera vez a un evento y necesitan saber qué viene después.
Su insistencia dentro del programa de embajadores es pensar en «ese builder que quizás todavía ni siquiera sabe que es un builder». Alguien que necesita herramientas, espacio y una oportunidad para empezar.
Para él, pedir que una persona busque una aplicación, compruebe si funciona en su teléfono, la descargue y cree una cuenta significa perder participantes en cada paso. En un evento puede haber mala conexión, pocos datos móviles o pocas ganas de descargar otra app.
Por eso eligió una WebApp y passkeys. El flujo que propone empieza con un QR: abrir una página y crear la cuenta, con acceso a una wallet sin recorrer todo el ingreso tradicional a cripto. Tellus ya explicó ese funcionamiento en su nota sobre Stellar Passport.
Al preguntarle si hubo un feedback particular que cambiara su perspectiva, Bastián habla de cientos de pequeños comentarios y de observar dónde las personas dudan, se pierden o necesitan una explicación.
«Tener usuarios utilizando la aplicación constantemente me ha permitido dejar de diseñar solamente desde lo que yo creo que una persona necesita y empezar a diseñar desde cómo realmente se comporta».
La idea de bounties que dejó madurar
Hay un intento de Tellus al que Bastián está volviendo. Hace algunos años quiso desarrollar un sistema de bounties descentralizados, recompensas por tareas o aportes. Recuerda que había potencial, pero también demasiadas preguntas sobre cómo hacerlo funcionar.
«La idea tenía potencial, pero en ese momento el mercado todavía no estaba preparado y quedaban demasiadas interrogantes sobre cómo hacerlo funcionar correctamente».
El intento quedó en pausa. Bastián lo cuenta como una idea a la que decidieron darle tiempo.
«En vez de abandonar completamente la idea, dejamos que madurara».

Ahora la retoman con otra visión y varios años más de aprendizaje. En sus respuestas cuenta que acaban de lanzar un nuevo piloto y que quiere ver cómo reacciona la comunidad y hacia dónde puede evolucionar.
Ese regreso convive con cosas que ya pudo sacar adelante y que menciona con orgullo: el trabajo con estudiantes de la Universidad de La Frontera, conectar personas con oportunidades fuera de su país y abrir el hub de Stellar Barrio en Santiago, algo que llevaba tiempo intentando.
Los bounties vuelven como una prueba abierta. Bastián conserva la idea y espera aprender de lo que ocurra al ponerla otra vez en manos de la comunidad.
«Para mí también demuestra algo importante: que cuando una idea no funciona la primera vez, no necesariamente significa que la idea estaba equivocada. A veces todavía no tienes el contexto, las herramientas o el momento adecuado».


